El ejercicio físico como herramienta terapéutica
El ejercicio físico como herramienta terapéutica
El pasado 15 de mayo celebramos una jornada que nos llenó de energía y esperanza. Junto a Orkide. Ejercicio y Medicina, abrimos las puertas a personas de nuestra comunidad para compartir algo en lo que creemos firmemente: que el movimiento, cuando está bien dirigido y adaptado, se convierte en una poderosa herramienta terapéutica.
En la Fundación llevamos años acompañando a personas afectadas por el cáncer de pulmón. Sabemos que el diagnóstico cambia muchas cosas y que a veces el cuerpo necesita distintos estímulos para recuperar fuerzas, confianza y calidad de vida.
Por eso, cuando surgió la oportunidad de colaborar con Orkide. —un centro especializado en ejercicio y medicina— no dudamos. El objetivo era claro: crear un espacio seguro, adaptado y sin barreras donde las personas de nuestra comunidad pudieran descubrir lo que la ciencia ya lleva tiempo diciéndonos.
Arrancamos con una sesión de formación donde repasamos la evidencia científica que respalda el ejercicio terapéutico en oncología. Cómo el entrenamiento de fuerza y el ejercicio aeróbico adaptado mejoran la tolerancia al tratamiento, reducen la fatiga y tienen un impacto real en la calidad de vida de las personas con cáncer de pulmón.
Antes de movernos, nos medimos. Cada participante realizó:
- Test IPAQ (International Physical Activity Questionnaire): para conocer el nivel de actividad física actual de cada persona.
- Prueba de fuerza de presión manual con dinamómetro: una medición sencilla y muy reveladora del estado de fuerza general.
Esta evaluación inicial es clave. Porque para diseñar un programa de ejercicio adaptado, primero hay que saber desde dónde parte cada persona.
Cerramos la tarde en movimiento. Los participantes se subieron a las bicicletas estáticas y completaron una sesión de ejercicio cardiovascular adaptado, guiados en todo momento por Rubén el entrenador del centro.
Gracias a Orkide por abrir sus instalaciones, por su profesionalidad y por compartir nuestra visión de que la atención a las personas con cáncer tiene que ir más allá del tratamiento clínico. Gracias a cada uno de los participantes, por venir, por confiar, por pedalear. Sois la razón por la que seguimos trabajando cada día.




